Una costa legendaria para explorar en motocicleta.
Hay carreteras que dejan huella imborrable, y la que une Calella de Palafrugell con Tossa del Mar es una de ellas. Aquí, el mar siempre está presente. Las curvas fluyen armoniosamente entre acantilados, pinares y calas de aguas cristalinas. Es una ruta para disfrutar plenamente, donde cada parada invita a la contemplación, a respirar y a sentir. Conducir por esta costa es una combinación de placer al volante y asombro constante.
Una casa diseñada para motociclistas
Can Gavarres es mucho más que un lugar para hospedarse; es un punto de encuentro para motociclistas. Tu moto estará segura en un área reservada, para que disfrutes al máximo de tu escapada. Y después de recorrer kilómetros, llega el momento de relajarse: la piscina ofrece un respiro refrescante y relajante, perfecto para desconectar tras un largo día en la carretera.
Una pasión compartida
Este proyecto nació de una verdad simple. Mi esposo y yo siempre hemos sido apasionados de las motocicletas. Crecimos con esa necesidad de libertad, esa sensación del viento en la cara y esos viajes improvisados, a toda velocidad, guiados simplemente por el deseo de descubrir. Incluso hoy, salimos a rodar siempre que podemos y tenemos una motocicleta a mano. Dar la bienvenida a los motociclistas, intercambiar información sobre rutas y compartir nuestras experiencias son elementos esenciales del espíritu de Can Gavarres.
Las tapas y el estilo de vida catalán
Tras el viaje, llega el momento de disfrutar de pequeños placeres. Los pueblos costeros rebosan de bares de tapas donde relajarse y disfrutar. Una mesa en la terraza, unas cuantas especialidades locales para compartir, una bebida refrescante… Aquí, la convivencia forma parte del viaje. Estos momentos alargan el día de una forma diferente, en un ambiente cálido y auténtico.
Un merecido baño en el mar.
Es difícil resistirse al encanto del Mediterráneo. Tras un día al volante, darse un chapuzón se convierte casi en un ritual. Ya sea en una pequeña cala o en una playa más abierta, el contraste entre el calor de la carretera y la frescura del agua proporciona una singular sensación de bienestar.
Encuentros a lo largo de las estaciones
Can Gavarres atrae a los amantes de las motocicletas durante todo el año. Las conversaciones fluyen con naturalidad mientras se disfruta de un café, un aperitivo o después de un paseo. El verano trae consigo una energía especial, con más viajeros y encuentros espontáneos de personas de todo tipo, pero cada estación tiene su propio encanto e historias que contar.
Un viaje al Mercado de Santa Claus
Entre las atracciones imprescindibles, el Mercado de Santa Cristina d'Aro merece una visita. Es un lugar vibrante que combina artesanía, música y un ambiente relajado. Puedes pasear tranquilamente, descubrir creaciones locales y simplemente disfrutar del momento. Una escapada diferente, lejos de la rutina, pero sin perder el espíritu viajero.
Una experiencia para vivir.
Alojarse en Can Gavarres en moto es mucho más que hospedarse. Es sumergirse en un estilo de vida, una mezcla de libertad, convivencia y descubrimiento. Una escapada para disfrutar sin prisas, recorrer la isla de forma diferente y volver a menudo… aunque solo sea en el recuerdo.